CÓMO PONER LÍMITES SIN QUE LA CULPA TE COMA.
Conoce la mentira que hay detrás de los límites. Y qué empezar a hacer cuando aparece la culpa.
Para mujeres que quieren empezar a poner límites reales.
Jueves 10 de diciembre · 20:00 hora España ·
¿Y si el problema no fuera que no sabes poner límites, sino lo que sientes cuando intentas ponerlos?
Durante mucho tiempo, me costaba más decepcionar a alguien que decepcionarme a mí misma.
Si me proponían un plan y no me apetecía ir, pensaba primero en cómo se sentiría la otra persona, en vez de pensar en mi y acababa diciendo que sí.
Y cuando por fin tenía un rato libre y me sentaba en el sofá, tampoco conseguía estar tranquila. Sentía que debería estar haciendo algo más, aprovechando mejor el tiempo, comparándome con la vida de otros o atendiendo alguna otra cosa.
Estaba muy cansada, y me costaba muchísimo permitirme descansar sin sentirme culpable, o que fallaba, o que hacía algo malo.
Y lo peor era que sentía que nadie entendía realmente lo que me pasaba.
Porque, desde fuera, parecía que podía con todo. Pero por dentro estaba agotada, frustrada y, muchas veces, me sentía sola... buscando comprensión.
Si yo no pongo el límite, llegará un momento en que mi cuerpo lo pondrá por mí.
Estaba hasta arriba de estudios y de asuntos personales.
Recuerdo que un amigo me propuso quedar para contarme lo que le estaba pasando. Yo necesitaba tiempo para mí, pero me convencí de ir. Incluso pensé: «Bueno, así también aprovecho y le cuento yo mis cosas».
Al final, él me contó todo lo suyo. No me preguntó por mí y yo tampoco llegué a contarle lo que me estaba pasando.
Recuerdo volver a casa con muchísima rabia. Me sentía como un bote de basura en el que alguien había volcado todo lo que llevaba dentro.
Y creo que lo que más me dolía era darme cuenta de que yo también necesitaba que alguien me escuchara, que alguien tuviera en cuenta cómo estaba yo. Pero, una vez más, había dejado mis necesidades para después.
Volví a casa completamente agotada, enfermé y pasé los dos días siguientes en la cama.
Ahí vi que algo tenía que cambiar.
Empecé a decir que no, a respetar mis tiempos y a darme espacio. Pero me encontré con algo que no esperaba: poner límites no significaba sentirme bien al hacerlo.
Decía que no y después me sentía fatal. Me preguntaba si había hecho lo correcto, si la otra persona se habría molestado o si estaba siendo egoísta.
Porque quizá tú también conoces esa sensación: no te apetece ir, necesitas descansar, sabes que no puedes más… pero, cuando llega el momento de decir que no, te sientes mal. Y terminas cuestionándote a ti misma, aunque en el fondo sepas que necesitas parar.
Durante mucho tiempo, pensé que tenía que aprender a poner límites.
Hasta que entendí que no bastaba con aprender a decir que no. Necesitaba dejar de sentir que estaba haciendo algo malo por elegirme a mí.
Porque ¿y si llevas tanto tiempo creyendo que ser buena persona significa estar siempre disponible para los demás, y que ahora te cuesta priorizarte sin sentir culpa?
Este taller es para ti, si te reconoces en esto:
Reconocimiento 1
Es para ti si te acuestas repasando si lo dejaste todo en orden, aunque no haya pasado nada malo, y sientes que no puedes dejar de vigilar.
Reconocimiento 2
Es para ti si das el 200% a tus hijos, a tus padres, a tu pareja y al trabajo, y cuando por fin tienes dos minutos para ti, la culpa te levanta del sofá.
Reconocimiento 3
Es para ti si ya sabes que tienes este patrón, lo has intentado sola y la culpa siempre acaba ganando.
Reconocimiento 4
Es para ti si no quieres dejar de amar ni de ayudar, te gusta ser quien eres, pero ya no quieres sufrir por serlo.
Reconocimiento 5
No es para ti si buscas trucos rápidos o una charla motivacional. Aquí vamos a la raíz, y eso incomoda antes de aliviar.
¿Quién te acompaña?
Andrea Stefania,
Psicóloga transpersonal, psicoterapeuta y coach integrativa
Durante años fui el sostén de todos. Decía que sí cuando quería decir que no, me costaba descansar sin sentir culpa y acabé agotada, con ansiedad y desconectada de mis propias necesidades.
Sé lo que es entender que necesitas cambiar y, aun así, sentirte mal cuando empiezas a priorizarte.
Hoy acompaño a mujeres a comprender qué las lleva a ponerse siempre en último lugar y a construir una forma diferente de relacionarse consigo mismas, con los demás y con sus propios límites.
Porque no se trata de dejar de cuidar a los demás. Se trata de aprender a cuidarte también a ti.
Más de 150 mujeres acompañadas · Más de 2.000 sesiones
Trabajo desde mi formación profesional y desde una experiencia personal que también me llevó a cuestionar y transformar mi propia manera de vivir.
Antes de que sigas pensando "esto ya lo he visto"
Has aprendido que tienes que priorizarte, que tienes derecho a decir que no y que no puedes estar siempre disponible para los demás.
Pero llega el momento de hacerlo y aparece la culpa. Dices que no y te sientes mal. Te sientas a descansar y sientes que deberías estar haciendo algo más.
Y acabas preguntándote por qué, si sabes todo esto, te sigue costando tanto.
En este taller vamos a ir más allá de aprender a decir que no. Vamos a explorar de dónde viene esa culpa y qué creencia sobre ser buena persona puede estar haciendo que sigas poniéndote en último lugar.
Porque quizá no necesitas aprender otra técnica. Quizá necesitas cuestionar aquello que te enseñaron a creer sobre cuidar, querer y estar para los demás.
Una pregunta antes de cerrar la página
¿Cuánto tiempo más vas a esperar para darte el mismo lugar que llevas años dando a los demás?
Siempre habrá alguien a quien ayudar, algo que resolver o alguien que necesite de ti. Pero ¿y si tu bienestar no tuviera que esperar a que todo lo demás estuviera resuelto?
Jueves 5 de noviembre · 20:00 h (hora de España)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es y cuánto dura?
El jueves 12 de noviembre a las 20:00 h (hora de España). El taller durará aproximadamente 75 minutos, con un ejercicio en directo y un espacio para tus preguntas. Al terminar, te presentaré Mihi, mi programa de acompañamiento de 12 semanas. Te recomiendo reservar unos 90 minutos en total.
¿Habrá repetición si no puedo asistir?
No. Es un taller en directo y no se grabará para compartirlo después. Parte de la experiencia consiste en hacer un ejercicio juntas, en tiempo real. Si no puedes asistir, podrás apuntarte a una próxima convocatoria.
¿Es gratis de verdad? ¿Me vas a vender algo?
Sí, el taller es gratuito. Al finalizar, te contaré cómo trabajo con las mujeres que quieren profundizar en este cambio a través de Mihi, mi programa de 12 semanas. Es la primera edición y habrá 15 plazas.
Escuchar esta propuesta es totalmente opcional. Puedes participar en el taller, hacer el ejercicio y llevarte lo aprendido sin necesidad de apuntarte a nada más.
Ya he hecho terapia y sigo igual. ¿Esto es más de lo mismo?
No necesitas partir de cero ni dejar de lado todo lo que ya has trabajado. En este taller vamos a poner el foco en algo muy concreto: qué ocurre cuando sabes que necesitas poner un límite, pero aparece la culpa y acabas haciendo lo de siempre.
No se trata solo de entender el patrón, sino de experimentar un primer paso diferente durante el ejercicio en directo.
¿Qué necesito para participar?
Un móvil o un ordenador con conexión a internet, lápiz y papel, y un espacio en el que puedas estar tranquila durante el taller. Si tienes gente en casa, te recomiendo utilizar auriculares.
Puedes preparar tu espacio como te resulte más cómodo. Lo importante es que puedas dedicarte este rato sin interrupciones. Recibirás el enlace de acceso por correo electrónico.